La vecina Ana de León abrió las fiestas de Casillas del Ángel con un pregón en el que recordó a su hermano, el empresario Pablo de León, fallecido en 2018. La plaza se llenó de vecinos y amigos para escuchar anécdotas y homenajes.
La noche del sábado, la plaza de la iglesia de Casillas del Ángel, en Puerto del Rosario, se convirtió en un escenario de emociones contenidas y aplausos. Ana de León, vecina del pueblo, subió al atril para leer un pregón que no era un discurso al uso: era una carta a su hermano Pablo, el conocido empresario de transportes que falleció en abril de 2018. Ocho años después, su memoria sigue muy viva entre los majoreros.
«Querido Pablo, hermano, empresario y vecino de Fuerteventura», arrancó Ana, con la voz entrecortada pero firme. Frente a ella, una plaza abarrotada de rostros conocidos, amigos, trabajadores de la empresa y, en primera fila, su madre. El pregón duró cerca de media hora y combinó recuerdos de infancia, juventud y la forja de un carácter que marcó a todo un pueblo.
De la cuna al volante: los primeros años de Pablo de León
Ana retrocedió hasta los años 60, cuando sus padres se conocieron. Los Mesa Cabrera, familia de su madre, llegaron de Ampuyenta a Casillas del Ángel para plantar tomates en la finca de los Cabrera. Allí coincidieron con los de León Soler, la familia de su padre. «Entre rama y tomates, el amor», resumió la pregonera, arrancando sonrisas cómplices entre el público.
Pedro Pablo de León Mesa nació un 29 de junio de 1965, el día de San Pedro y San Pablo. Fue el primogénito, y después llegaron cinco hermanas. «Desde que te bajaste de la cuna te tocó trabajar», recordó Ana. Arar, sembrar, trillar, ordeñar cabras, hacer queso… «Eran el trabajo de esos tiempos», dijo, evocando una infancia sin privilegios pero llena de vida.
La pregonera desgranó nombres y escenas que el público reconoció al instante: el tío Juan y tía Antigua, Cristóbal de Vera El de La Matilla que venía los jueves a recoger becerros, Manolito Nóbrega con la alfalfa. «Tío Luis nos dibujaba en una laja negra el juego del tres en raya», contó, y la plaza se llenó de nostalgia. También recordó a los transportistas Germán Alfaro, a Manolo Méndez de Betancuria que traía los cueros frescos «para tenderlos como si fuera ropa de una colada».
Del mostrador a los camiones: el nacimiento de un empresario
Con 18 años, Pablo empezó a trabajar en la carnicería de Ricardo de León, en Puerto del Rosario. Allí estuvo cinco años, pero su verdadera pasión eran los camiones. «Oía llegar los camiones de los Mederos y se emocionaba con el olor del gasoil y el mugir de los motores», relató Ana. Aquello fue el germen de lo que años después sería Transportes Pablo de León.
En Tefía, conduciendo un camión cuba de agua de Juan Manuel Sosa, conoció a Ana Moséguez. Era julio, y para las fiestas de San Agustín ya eran novios. Con el dinero ahorrado, Pablo construyó una casa en Casillas del Ángel, que dejó techada y encalada antes de irse a Melilla a hacer el servicio militar. «Llegó con el macuto cargado de lentejas, garbanzos y queso duro, y se volvió con todos los permisos de conducir», bromeó Ana entre risas del público.
Al regresar, compró su segundo camión, un Pegaso nuevo. «Durante muchos años no hubo ni sábados ni domingos, solo trabajo y sacrificio», dijo. Después llegaron el trompo y la grúa. Pero, pese a la dureza, «nunca tenía un no por respuesta para nadie». En la Iglesia de San Agustín de Tefía se casó con Anita, «el amor de su vida», con quien tuvo tres hijos: Cristina, Pablo y Alberto.
Un legado que sigue rodando por las carreteras de Fuerteventura
En 1997, Pablo fundó su propia empresa: Transportes Pablo de León. «Su gran sueño comenzaba a hacerse realidad», recordó Ana. Los comienzos fueron muy duros, pero él se crecía ante las dificultades. Formó un buen equipo a su alrededor: Auxi, Antonio Vera, Mari Carmen, Gonzalo El Tres en Uno… «Y tantos y tantos otros que estuvieron en las duras y en las maduras», añadió.
Para los vecinos de Casillas del Ángel, el pregón no fue solo un acto festivo. Fue un reconocimiento público a un hombre que puso el nombre del pueblo en los mapas empresariales de la isla. Los camiones de Transportes Pablo de León son una estampa habitual en las carreteras majoreras, y muchos de los asistentes trabajaron o conocieron a Pablo. «La siembra de un hombre único sigue dando sus frutos», sentenció Ana, visiblemente emocionada.
Las fiestas de Casillas del Ángel continuarán durante los próximos días con verbenas, actividades infantiles y actos religiosos. El pregón de Ana de León quedará, sin duda, como uno de los momentos más emotivos de esta edición. Para los que no pudieron asistir, el Ayuntamiento de Puerto del Rosario ha anunciado que colgará el vídeo íntegro en su canal de YouTube.

