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Un proyecto sonoro capta 600 horas de paisaje acústico en las zonas mineras de Fuerteventura

El artista Pablo Sanz ha grabado 600 horas de sonidos en las zonas mineras de Fuerteventura para el proyecto 'Tierras Raras', financiado por el Ministerio de Cultura.

Gustavo SantanaGustavo Santana··Actualizado: ·3 min de lectura

El artista Pablo Sanz ha registrado 600 horas de sonidos en Lajares, Ajuy y otras zonas de Fuerteventura donde se han solicitado permisos de prospección de tierras raras. El proyecto, financiado por el Ministerio de Cultura, explora la ecología acústica de la isla.

El silencio de Fuerteventura ya no es tal. El artista, compositor e investigador Pablo Sanz ha recorrido durante abril y junio de 2026 las 75 cuadrículas mineras donde se han solicitado permisos de exploración de tierras raras en los municipios de La Oliva, Puerto del Rosario y Pájara. El resultado: más de 600 horas de grabación del paisaje sonoro de la isla.

Una constelación de sonidos en el paisaje majorero

El proyecto, bautizado como Tierras Raras, ha recibido una ayuda del Ministerio de Cultura para la Producción e Investigación Artística. Sanz y su colaboradora Palma Edith Christian Martínez han utilizado hidrófonos, micrófonos de contacto, dispositivos electromagnéticos y ultrasónicos, y micrófonos aéreos para captar la pluralidad sonora del entorno.

«Un sonido nunca aparece solo ni en el vacío —explica Sanz—. Aparece junto a otros sonidos y se forma y transforma en relación con el espacio, con los cuerpos que lo producen, con el medio y los materiales que lo transmiten, con las condiciones ambientales, la distancia, la arquitectura del lugar y también con quien escucha».

En las grabaciones aparecen el viento, las rocas, el océano, las plantas, las aves, los insectos, las infraestructuras y los silencios. El artista no busca hacer un inventario exhaustivo, sino concebir el sonido como «un lugar-espacio que habitar y recorrer, como herramienta».

Anécdotas de campo: un terremoto perdido y una cabra mordedora

Durante el trabajo de campo, el equipo vivió contratiempos. El pasado 22 de mayo se produjo un terremoto de 4,5 de intensidad mientras trabajaban en la zona del segundo permiso de exploración minera, en Ajuy (Pájara). «Se nos escapó grabarlo», lamenta Sanz.

En otra ocasión, dejaron instalado un kit autónomo junto a una charca frecuentada por cabras y aves en un barranco aislado. Al regresar al día siguiente, encontraron el cable mordido en varios puntos por una cabra. La grabación se interrumpió tras tres horas, perdiéndose el resto de la tarde, la noche y la mañana siguiente.

Entre los hallazgos más destacados, el equipo señala las voces y llamadas del alcaudón real y la actividad subacuática en varias charcas, con pequeños sonidos no identificados producidos probablemente por insectos, plantas u otros organismos.

De Fuerteventura al mundo: el sonido como arte

Tras el trabajo de campo, Sanz se enfrenta ahora a la composición de todos esos materiales sonoros. Su objetivo es presentar el proyecto en Fuerteventura con una exposición e instalación sonora: «Un lugar en el que el público puede entrar y permanecer, con el sonido distribuido en el espacio».

La obra de Pablo Sanz ha sido experimentada internacionalmente en espacios como el Museo Reina Sofía, La Casa Encendida, el Auditorio Nacional de Música, el Festival de Ecología Acústica de Brooklyn (Nueva York) o el Festival FILE (São Paulo), entre otros. Ha producido obras por encargo para Radio Clásica (RNE), Radio Museo Reina Sofía y la Radio Checa.

Para el vecino de Fuerteventura, este proyecto ofrece una oportunidad única de redescubrir los sonidos cotidianos de su isla, desde el chirate seco de las gavias hasta el viento en la montaña de Tindaya. La exposición, aún sin fecha ni lugar concretos, promete sumergir al público en una experiencia acústica que transforma la percepción del paisaje majorero.

Gustavo Santana

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Gustavo Santana

Redactor

Estudió Periodismo en La Laguna entre partido y partido. Sufridor profesional de la UD Las Palmas, mete el motor donde puede y sigue creyendo que el VAR fue un error de guion; narra el deporte canario desde hace más de una década.