El XIII Campus de Etnografía y Folclore de Ingenio finalizó con una conferencia sobre el proyecto 'Calando Cultura' y siete comunicaciones de jóvenes investigadores. El director insular de Cultura, Serafín Sánchez, advirtió del peligro de extinción del calado artesanal.
El salón de plenos del Ayuntamiento de Ingenio acogió ayer la clausura del XIII Campus de Etnografía y Folclore, un encuentro que durante varios días ha reunido a jóvenes investigadores en torno a la cultura tradicional. El acto central fue la conferencia del director insular de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Serafín Sánchez, quien detalló los resultados del proyecto 'Gran Canaria Singular: Calando Cultura'.
Sánchez, natural de Ingenio y profesor del IES de la localidad, explicó que la iniciativa del Cabildo buscaba “visibilizar el calado artesanal como parte de nuestro patrimonio inmaterial” y transmitirlo a las nuevas generaciones. El proyecto implicó a alumnos del IES de Ingenio y del IES Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, combinando patrimonio y educación.
Un oficio en peligro de extinción
Durante su intervención, Sánchez alertó sobre la situación del calado artesanal, una tradición que aún pervive en Ingenio pero que “puede estar en peligro de extinción”. “Conservar nuestra cultura significa mantenerla viva, hacerla evolucionar y convertirla en una herramienta de identidad”, afirmó.
El responsable insular destacó que el proyecto ha logrado conectar con centros educativos, colectivos culturales y creadores de distintas disciplinas. “Cualquier conocimiento de cualquier tradición merece la pena que se comparta”, subrayó, y añadió que “somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
“Las mujeres que mantuvieron vivo el calado durante generaciones cambiaron el futuro sin saberlo. Hoy nos corresponde a nosotros hacer lo mismo”, señaló Sánchez en su alocución.
El director insular insistió en que “Gran Canaria Singular” no habla solo del calado, sino de la identidad de la comunidad y de lo que se decide legar a las próximas generaciones. “Si dentro de 30 años un niño reconoce lo que es una pieza de calado como algo propio, habremos cumplido nuestra misión”, concluyó.
Siete investigaciones desde la mirada joven
Tras la conferencia, se presentaron las siete comunicaciones elaboradas por los jóvenes investigadores del campus. Ángel Vega abordó la evolución de la folía en Gran Canaria, mientras que Cristina Rodríguez, de solo once años y miembro de la Agrupación Coros y Danzas de Ingenio desde los tres, defendió el folclore como pilar de su vida.
Adrián Jiménez habló de “las herencias del ayer: los abuelos”, recordando que “si yo soy algo hoy en día es porque ellos me lo dieron todo”. Leire Hernández, por su parte, analizó el papel histórico de las harimaguadas como un legado que aún late en la cultura canaria.
Mencey Estévez puso en valor el teatro como voz del folclore, afirmando que “el folclore es la esencia de las personas”. Lucía Pérez, estudiante de Medicina, presentó un trabajo sobre el sesgo de género en la medicina, revelando que solo un 33% de los investigadores son mujeres según la UNESCO, lo que invisibiliza enfermedades femeninas.
Finalmente, Yurima Pérez expuso la ponencia “Vagos y maleantes”, un repaso al campo de concentración de Tefía en Fuerteventura, donde fueron confinados presos por su orientación sexual durante la dictadura franquista. La joven investigadora calificó el lugar como un espacio de “memoria y resistencia”.
El campus, que ya suma trece ediciones, se consolida como un foro de debate y difusión de la cultura tradicional canaria, con una notable participación de jóvenes que investigan y reflexionan sobre el patrimonio inmaterial. Para los vecinos de Ingenio, el evento supone una oportunidad de conocer de primera mano el trabajo de sus jóvenes talentos y de reivindicar oficios como el calado, que forman parte de la identidad del municipio.

