Miles de aficionados se congregaron en la Plaza de la Música de Las Palmas de Gran Canaria para ver la final del Mundial. El gol de Ferrán Torres en el minuto 105 desató la euforia.
El grito de '¡Campeones!' retumbó en la noche de Las Palmas de Gran Canaria. La Plaza de la Música se convirtió en una marea rojigualda cuando Ferrán Torres, tras un pase de Nico Williams, batió al portero argentino en el minuto 105 de la prórroga. Miles de aficionados que abarrotaban el espacio desde horas antes estallaron en una celebración que duró hasta bien entrada la madrugada.
Una marea roja en la capital grancanaria
Desde las 16.00 horas, familias y grupos de amigos ocuparon cada rincón de la plaza. Las sillas de playa y los refrigerios caseros fueron el equipaje indispensable para una jornada que prometía emociones fuertes. La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, y la concejala de Deportes, Carla Campoamor, también se sumaron al ambiente festivo. El Ayuntamiento había instalado una pantalla gigante y una fan zone con actividades para todos los públicos.
“Venimos desde Gáldar porque nos apetecía rodearnos de mucha gente y poder vivirlo a lo grande”, contó la familia de Paco Vázquez y Sonia González, que acudieron con sus tres hijos con la cara pintada.
La tensión se palpaba durante los 90 minutos reglamentarios y la prórroga. Cada ataque de España era seguido con el corazón en un puño. El gol anulado a Nico Williams en la primera parte de la prórroga provocó una ola de indignación entre los asistentes, que corearon “¡Robo, robo!”. Pero la fe no decayó.
El momento clave que desató la locura
En el minuto 105, Ferrán Torres encaró a puerta y, tras una docena de intentos, logró batir al portero. La plaza se vino abajo. Las banderas de España se alzaron al unísono y los abrazos se sucedieron entre desconocidos. “¡Vamoooos, vamoooos!”, gritaban cientos de gargantas. El gol calmó los nervios de una afición que había vivido el partido con intensidad.
La alegría, sin embargo, tuvo un nuevo sobresalto en el minuto 113, cuando un segundo gol de Ferrán Torres fue anulado por fuera de juego. “¿Otro? ¿Van a anular otro? Si es gol, ya llevaríamos tres”, se quejaban algunos aficionados. Pero esta vez el marcador ya era favorable y la victoria no se escapó. La Selección Española se hizo con su segunda estrella mundialista.
“Estoy muy fan del fútbol; como España gane esta noche, la resaca de mañana será grande”, bromeaba Carla González, una joven de 23 años que acudió con sus amigas desde las 16.00 horas.
La jornada, calurosa, dejó algún golpe de calor entre los asistentes, pero nada empañó la fiesta. La Plaza de la Música se convirtió en el epicentro de la celebración en la isla, con un ambiente que recordó a las grandes citas deportivas del pasado.
Un orgullo que une a toda la isla
Para muchos aficionados, la victoria tenía un sabor especial. Paco y Sonia, desde Gáldar, lo tenían claro: “Estamos totalmente convencidos de que este Mundial es nuestro, han jugado muy bien y se lo merecen”. La segunda estrella de España no solo llena de orgullo a la selección, sino que refuerza el sentimiento de unidad en todo el país.
La noche terminó con cánticos de “¡Campeones, campeones, oe oe oeeee!” que se escucharon en todos los barrios de la capital. La resaca promete ser histórica, como bien auguraba Carla. La Plaza de la Música, testigo de la emoción, volverá a ser el punto de encuentro cuando la vida lo pida.

