El incendio forestal declarado este jueves en Telde y Valsequillo ha sido estabilizado tras afectar entre 8 y 10 hectáreas. La Brigada de Investigación de Incendios Forestales investiga si fue intencionado ante la detección de hasta siete focos simultáneos.
El incendio forestal que este jueves encendió las alarmas en los municipios de Telde y Valsequillo ha quedado estabilizado, según confirmó el director técnico de Emergencias, Federico Grillo. A primera hora de este viernes no queda llama activa dentro del perímetro, aunque los equipos de extinción continúan trabajando para refrescar los puntos calientes y evitar que las llamas se reaviven con el viento.
El fuego se declaró poco después de las 17:00 horas y afectó a una superficie estimada de entre 8 y 10 hectáreas en la zona comprendida entre Las Breñas y Cazadores. La estabilización oficial se alcanzó sobre las 19:15 horas, tras dos horas de intenso trabajo coordinado por el Cabildo de Gran Canaria.
Durante la noche, los medios terrestres permanecieron desplegados en la zona realizando labores de vigilancia en laderas y barrancos, impidiendo que el fuego se adentrara en los cauces más profundos donde la extinción habría sido más compleja.
En el lugar continúan trabajando efectivos del equipo Presa, dos unidades Bravo y agentes de la Unidad Operativa de Fuegos Forestales (UOFF). El objetivo es rematar los focos que aún conservan altas temperaturas para evitar que el viento pueda reavivar las llamas, una tarea que probablemente se prolongue durante todo este viernes.
La Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF) ya trabaja sobre el punto cero para esclarecer las causas del suceso. Las primeras hipótesis apuntan a que el fuego pudo originarse bajo una línea eléctrica situada entre Las Breñas y Cazadores, pero las autoridades no descartan ninguna posibilidad, incluida la intencionalidad.
Esta sospecha surge debido a que se detectaron varios focos ardiendo de forma simultánea en línea recta, un hecho que llamó la atención de los primeros efectivos en llegar. “Hasta siete focos contaron al principio los efectivos del Ayuntamiento de Telde”, detallaron fuentes oficiales, lo que refuerza la necesidad de una investigación exhaustiva.
El conato inicial se transformó rápidamente en un incendio peligroso debido a unas condiciones meteorológicas críticas: 29 grados de temperatura, un 21% de humedad relativa y vientos dominantes del noreste que empujaron las llamas con fuerza. La vegetación de la zona, compuesta principalmente por pitas, matorrales y especies arbustivas, facilitó que el fuego hiciera carrera hacia los barrancos.
Afortunadamente, un factor ambiental jugó a favor de los servicios de extinción: la humedad que aún conservaba la vegetación profunda contribuyó a ralentizar la propagación, permitiendo que los medios de ataque pudieran actuar con mayor eficacia. El corte preventivo de las carreteras GC-120 y GC-130 también resultó clave, ya que su trazado sirvió como anclaje para frenar el avance del frente.
La respuesta a la emergencia fue inmediata, involucrando a un total de seis helicópteros: dos del Cabildo de Gran Canaria, uno del Grupo de Emergencias y Salvamento (GES) del Gobierno de Canarias y tres del Ministerio de Transición Ecológica. En tierra, además de las unidades forestales, participaron dotaciones de los parques de bomberos de Telde y San Mateo, Protección Civil, Policía Local, Policía Canaria, Guardia Civil y Policía Nacional.
Pese a la cercanía del humo y las llamas a ciertos núcleos poblacionales, no fue necesario realizar desalojos. No obstante, de manera preventiva se desplazaron operativos a La Solana y Cazadores, recomendando a los vecinos permanecer en sus domicilios por seguridad.
El Cabildo de Gran Canaria mantiene activo el dispositivo de vigilancia en la zona, mientras la investigación de la BIIF continúa para determinar las causas exactas del incendio. Se espera que en las próximas horas se pueda dar por extinguido definitivamente, siempre que las condiciones meteorológicas no empeoren.

