El 11 de septiembre de 1984, un incendio forestal en el Roque de Agando, en La Gomera, causó la muerte de 20 personas, la mayoría jóvenes de la isla y un grupo de Tenerife que acampaba en la zona.
El 11 de septiembre de 1984, un incendio forestal en el paraje del Roque de Agando, en la isla canaria de La Gomera, se cobró la vida de 20 personas. La mayoría de las víctimas eran jóvenes de la isla y un grupo de Tenerife que se encontraban acampando en la zona, según los registros históricos.
Un fuego devastador en plena noche
El incendio se declaró en la tarde del 11 de septiembre y se propagó con rapidez debido a las condiciones meteorológicas y la orografía del terreno. Las llamas alcanzaron el campamento improvisado, sorprendiendo a los acampados mientras dormían.
De las 20 víctimas mortales, 18 eran jóvenes de entre 14 y 25 años, y dos eran adultos. La mayoría falleció por quemaduras e inhalación de humo. El suceso conmocionó a la población de La Gomera y al resto del archipiélago canario.
El contexto de los incendios en España
Este incendio es uno de los más trágicos en la historia de España. En 1979, un fuego en Lloret de Mar (Girona) causó 21 muertos, y en 2005, el incendio de Riba de Saelices (Guadalajara) dejó 11 fallecidos, la mayoría miembros de retenes de extinción.
El año más mortífero en cuanto a incendios forestales fue 1994, con 30 víctimas mortales. España es el segundo país de Europa con mayor superficie forestal, lo que hace que estos siniestros sean una amenaza recurrente.
Lecciones para el presente
La tragedia de La Gomera sirvió para mejorar los protocolos de prevención y extinción de incendios en Canarias. Hoy, la concienciación sobre el riesgo de acampar en zonas forestales sin autorización es mayor, y las autoridades recuerdan la importancia de respetar las restricciones.
Para los vecinos de La Gomera, este suceso sigue siendo una herida abierta. Cada año, el 11 de septiembre, se realizan actos de recuerdo en honor a las víctimas, y se insiste en la necesidad de extremar las precauciones para evitar que una tragedia así se repita.

