Un grupo de propietarios de La Palma lanza una plataforma digital para comercializar alojamientos turísticos sin intermediarios internacionales. Buscan que el 100% del valor de la reserva se quede en la isla.
Un grupo de propietarios de viviendas vacacionales en La Palma ha puesto en marcha una plataforma digital propia para comercializar sus alojamientos sin depender de las grandes agencias internacionales. La iniciativa, que se presenta como una alternativa a Booking, Airbnb y similares, pretende que el dinero de cada reserva permanezca íntegramente en la economía local.
La plataforma, bautizada como Alójate en La Palma, opera desde la isla y ofrece a los viajeros la posibilidad de reservar directamente con el propietario. Según sus impulsores, el sistema elimina comisiones, descuentos promocionales y costes de cobro que reducen hasta un 30% el margen del alojamiento en los canales tradicionales.
“Llevamos años viendo cómo el turismo crece en La Palma, pero el beneficio real que llega al propietario es cada vez menor”, explica uno de los promotores, que prefiere mantener el anonimato. “Con esta herramienta, el control del precio y del margen vuelve a quien ofrece el servicio”.
La plataforma incluye un sistema de gestión de reservas, pasarela de pago integrada y atención al cliente en español e inglés. Los propietarios pueden fijar su precio sin descuentos impuestos y recibir el importe íntegro de la estancia, descontando únicamente una tarifa fija de mantenimiento del 5%.
La iniciativa ha sido acogida con interés por el Cabildo de La Palma y los ayuntamientos turísticos de la isla. El consejero insular de Turismo, Juan Manuel Rodríguez, ha señalado que “cualquier proyecto que refuerce la soberanía comercial y el retorno económico local merece ser apoyado”.
Desde la Asociación de Viviendas Vacacionales de La Palma, su presidenta María del Carmen Hernández, ha valorado la propuesta como “un paso adelante para que los pequeños propietarios puedan competir en igualdad de condiciones”. No obstante, ha recordado que “la visibilidad que dan las grandes plataformas sigue siendo necesaria, sobre todo para destinos que buscan desestacionalizar”.
La plataforma ya cuenta con un centenar de alojamientos registrados, repartidos por los municipios de Los Llanos de Aridane, El Paso, Santa Cruz de La Palma y Breña Alta. Los precios oscilan entre 60 y 150 euros por noche, según la temporada y el tipo de vivienda.
Uno de los puntos fuertes del proyecto es la transparencia fiscal. Todos los propietarios adheridos declaran sus ingresos y tributan en la isla, lo que contribuye a la base imponible del territorio. “No se trata solo de evitar comisiones, sino de que el turismo genere riqueza real en La Palma”, subraya el promotor.
La iniciativa llega en un momento en que el sector turístico de la isla busca modelos más sostenibles y justos. La Palma recibió el año pasado más de 300.000 turistas, pero estudios recientes apuntan que entre el 20% y el 25% del gasto turístico se fuga a través de intermediarios externos.
Para los viajeros, la nueva plataforma ofrece un trato directo con el anfitrión, información detallada de la vivienda y la posibilidad de recibir recomendaciones personalizadas sobre la isla. “Queremos que el visitante se sienta acogido por la comunidad, no por un centro de atención al cliente remoto”, añade el promotor.
La plataforma se financia con la cuota del 5% sobre cada reserva, que cubre los costes de mantenimiento técnico y atención al usuario. Los promotores confían en alcanzar los 500 alojamientos en el primer año y ampliar la oferta a experiencias turísticas como excursiones, catas de productos locales o rutas guiadas.
En los próximos meses, el equipo desarrollará una aplicación móvil y una versión en alemán, el segundo mercado emisor de turistas para La Palma. También estudian la posibilidad de integrar un sistema de valoraciones verificadas para generar confianza entre los usuarios.
La puesta en marcha de Alójate en La Palma supone un ejemplo de cómo la tecnología puede servir para reforzar la economía local en lugar de centralizarla. Los propietarios recuperan el control sobre su negocio, los viajeros ganan en transparencia y la isla retiene un mayor porcentaje del valor turístico.

