martes, 28 de julio de 2026Canarias 26°/ 22°

canariasred

Última hora

Un billete de mil pesetas perdido en una guagua en 1941 regresa a la memoria de Las Palmas

Un pasajero perdió mil pesetas en una guagua de Las Palmas en 1941 y ofreció cien de recompensa. La historia, rescatada de la hemeroteca, refleja la vida cotidiana en la posguerra.

Airam PereraAiram Perera· · 3 min de lectura

El 14 de mayo de 1941, un pasajero perdió un billete de mil pesetas en una guagua entre el Puerto y el centro de Las Palmas de Gran Canaria. Ofreció cien pesetas de recompensa a quien lo devolviera al Colegio de las Dominicas.

Un despiste en una guagua de Las Palmas de Gran Canaria, ocurrido hace 85 años, ha vuelto a la actualidad gracias a la hemeroteca. El martes 13 de mayo de 1941, entre las cuatro y las cinco de la tarde, un viajero perdió un billete de mil pesetas en la línea que unía el Puerto con el centro de la ciudad. No se sabe en qué parada subió ni dónde se bajó, pero el anuncio que publicó al día siguiente en LA PROVINCIA ofrecía una recompensa de cien pesetas, el 10% de lo perdido, a quien lo entregara en el Colegio de las Dominicas.

La pérdida, que hoy podría parecer una anécdota, tenía entonces un valor considerable. Con mil pesetas se podían comprar 6.666 ejemplares del periódico, que costaba quince céntimos. O, si se prefería el cine, daba para 666 butacas en el Teatro Cuyás, donde proyectaban la comedia musical Ave María a peseta y media la entrada. El Real Cinema, por su parte, ofrecía La guerra relámpago, una película sobre la reciente conquista de Francia, Bélgica y Holanda, a las seis y media y a las nueve y cuarenta y cinco.

Pero aquel 14 de mayo de 1941, la noticia principal en la portada de LA PROVINCIA no era la pérdida del billete, sino la llegada de Rudolf Hess a Escocia. El lugarteniente de Hitler había aterrizado en paracaídas cuatro días antes con una propuesta de paz que Berlín negó haberle encargado. El periódico recogía la versión alemana, que aseguraba que Hess pretendía convencer a los británicos de que Alemania era inatacable y de que podían entenderse sin Churchill.

En las mismas páginas, una pieza titulada «Glosa de los amargados» negaba cualquier lucha interna en el régimen de Franco y tachaba de agitadores a quienes especulaban sobre cambios de rumbo. El diario advertía de que bastaba «un buen puñetazo» para acallar las críticas.

El anuncio del billete perdido, en ese contexto, casi parecía un respiro. «Más de uno debió de sonreír al encontrar el anuncio, aliviado de que, por una vez, el despistado fuera otro», escribió el cronista. La oferta de recompensa, aunque modesta, reflejaba la confianza en la honradez ajena, un gesto que hoy, ocho décadas después, sigue despertando curiosidad.

La historia, rescatada por la hemeroteca, recuerda un tiempo en que mil pesetas eran una fortuna y un anuncio en el periódico era la única manera de recuperar lo perdido. El Colegio de las Dominicas, donde debía entregarse el billete, ya no existe, pero el episodio permanece como una pequeña ventana a la vida cotidiana de la ciudad en plena posguerra.

Para los lectores actuales, la anécdota sirve para reflexionar sobre cómo han cambiado las costumbres. Hoy, quien pierde algo en una guagua lo busca en redes sociales o en grupos de objetos perdidos. En 1941, bastaba con una línea en el periódico y la esperanza de que alguien cumpliera con la recompensa.

No se sabe si el billete apareció. Tampoco si el dueño recuperó su dinero. Pero la historia, con sus mil pesetas, su guagua y su Colegio de las Dominicas, ha quedado grabada en la memoria de la ciudad.

Airam Perera

Escrito por

Airam Perera

Redactor

Graduado en Ciencias Políticas por la Universidad de La Laguna. Isleño de vocación, madrugador a la fuerza y adicto al cortado; desde 2018 cuenta quién manda en Canarias y por qué casi nunca se enteran los vecinos.