El concejal de Turismo de Las Palmas de Gran Canaria, Pedro Quevedo (NC), se mostró a favor de implantar una tasa turística en la ciudad, pero reconoció que no cuenta con el respaldo de sus socios de gobierno, PSOE y Unidas Sí Podemos.
El concejal de Turismo de Las Palmas de Gran Canaria, Pedro Quevedo (Nueva Canarias), ha vuelto a poner sobre la mesa el debate de la tasa turística, aunque con matices. Durante la presentación de la estrategia turística de la ciudad para 2030, celebrada este martes en el Hotel Santa Catalina, el edil defendió la medida, pero admitió que no forma parte del pacto de gobierno que su partido comparte con PSOE y Unidas Sí Podemos en el Ayuntamiento capitalino.
Quevedo, que se declaró defensor de la tasa «desde chiquitito», no esperó a que le preguntaran para abordar el asunto. Sin embargo, cuando se le cuestionó sobre la posibilidad de que el ejecutivo local impulsara la medida, fue claro: «Solo me faltaba a mí venir aquí a meterle el dedo en el ojo a alguien. Los pactos de gobierno se llaman así porque son pactos entre distintas fuerzas políticas en las que cada uno tiene que renunciar a ciertas cosas si no hay un consenso absoluto. Y como no lo hay respecto a ese tema no forma parte del pacto».
El edil nacionalista subrayó que, pese a su defensa personal de la tasa, la decisión debe ser colegiada. «El único lugar donde lo que uno piensa va a misa es en las dictaduras y eso aquí no pasa», sentenció. De esta forma, Quevedo dejó claro que, al menos en el corto plazo, la capital grancanaria no avanzará en la implantación de este gravamen turístico.
La tasa turística, un debate estancado en Canarias
El concejal aprovechó la ocasión para recordar que Nueva Canarias lleva dos décadas reclamando esta medida, pero que su implantación requiere de un consenso amplio en el archipiélago. En ese sentido, puso como ejemplo la reciente resolución judicial que anuló la tasa turística aprobada por el Ayuntamiento de Mogán, gobernado por Onalia Bueno. «Ya ven lo que pasa cuando un ayuntamiento trata de hacerlo como le ha pasado al de Mogán. Eso no se puede hacer así; necesitamos un consenso en Canarias», advirtió.
Para Quevedo, no existen razones objetivas para oponerse a la tasa. «Está mal que no entendamos que la actividad turística, como cualquier otra actividad, consume servicios, territorio o agua. Y en consecuencia tenemos que tener previsto qué hacer para que esa actividad a su vez genere recurso para mejorar las cosas que lo necesitan tras el deterioro que esta produce», argumentó. El edil incidió en la necesidad de reinvertir en los espacios turísticos y reflexionar sobre el papel del turismo en el desarrollo de la ciudad.
Sin embargo, lamentó que las patronales turísticas ejerzan de dique a la medida y que el Gobierno de Canarias no trabaje por ello. «En Canarias no parece que estemos cerca porque hay sectores que no han logrado comprender esto», reiteró.
Ejemplos de otras ciudades
Quevedo reforzó su exposición con la intervención de Mari Angels Serra, asistencia técnica del plan turístico hasta 2030, quien puso ejemplos de lo que sucede en otros destinos nacionales. «Barcelona hace una década que la aplica y Bilbao la aplicará en este segundo semestre del año. Los comentarios de las patronales turísticas en Cataluña eran catastrofistas y pronosticaban una ruina que nunca llegó. Nadie deja de ir a un lugar porque le cobren esa pequeña cantidad sobre la tasa», explicó Serra.
El debate, no obstante, sigue siendo complejo. Patronales y Gobierno de Canarias lo tienen en punto muerto, y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, la ciudad más poblada del archipiélago, no parece dispuesto a ejercer presión al respecto, al menos mientras no haya consenso entre los socios del pacto.
Por ahora, la tasa turística en la capital grancanaria seguirá siendo una aspiración de Quevedo, pero no una realidad. El concejal, eso sí, confía en que el tiempo y la necesidad de reinvertir en infraestructuras turísticas acaben imponiendo la lógica de la medida.

