La consejera de Industria del Cabildo de Gran Canaria, Minerva Alonso, ha anunciado su salida de Nueva Canarias, en un nuevo golpe para la formación. Su marcha deja tocada a la agrupación de Telde y evidencia la fuga de dirigentes hacia Primero Canarias.
La consejera de Industria del Cabildo de Gran Canaria, Minerva Alonso, ha anunciado este jueves su salida de Nueva Canarias (NC), en una entrevista concedida a un medio local. La noticia ha caído como un jarro de agua fría en las filas de la formación, no solo por su peso institucional, sino por el simbolismo que representa su figura. Alonso, que también fue concejala en el Ayuntamiento de Telde bajo las siglas de NC, pertenece a una saga familiar con vínculos históricos profundos con las raíces del movimiento, desde los tiempos de la primigenia Asamblea Canaria Nacionalista.
Su marcha deja a la agrupación teldense sumida en una profunda orfandad política, perdiendo a uno de sus activos electorales más potentes y respetados. Fiel a la prudencia institucional, durante su intervención Minerva Alonso no desveló ningún dato sobre su futuro político ni confirmó si terminará sumándose a Primero Canarias, la plataforma promovida por alcaldes de peso como Óscar Hernández (Agüimes) o Teo Sosa (Gáldar). No obstante, el mero movimiento confirma que la fuga de cuadros técnicos y dirigentes de primera línea hacia la corriente renovadora es ya un goteo imparable.
La salida de Minerva Alonso deja gravemente tocada la moral de continuidad que defienden a ultranza Carmelo Ramírez y Román Rodríguez, evidenciando un desgaste de liderazgo que traspasa la esfera insular. Para colmo de males dentro de la convulsa actualidad de NC, en el mismo día la agrupación local de Las Palmas de Gran Canaria ha cerrado la puerta a cualquier atisbo de renovación. En una jugada que no ha hecho más que caldear el ambiente entre las bases de la capital, el partido ha vuelto a imponer a Pedro Quevedo al frente de la organización y, presumiblemente, como cartel electoral para la ciudad.
Esta resistencia al cambio por parte de la cúpula tradicional contrasta drásticamente con la desbandada de figuras clave en otros municipios y en el propio Cabildo insular, marcando una brecha cada vez más difícil de coser. En la ciudad de Telde, la renuncia de Alonso deja un panorama desolador y de total reestructuración para la militancia local. Se prevé que durante los próximos días se sucedan las reacciones y movimientos de contención dentro del núcleo duro de NC para intentar frenar este éxodo constante de dirigentes.
Sin embargo, con cada portazo, la tesis del relevo generacional y la reconfiguración del nacionalismo canario cobran una fuerza que la dirección histórica difícilmente podrá seguir ignorando. En el caso de Telde, se dio la circunstancia de que desde el primer momento de la fundación de Municipalistas Primero Canarias, se produjo la incorporación de Ciudadanos para el Cambio (CIUCA), con su presidente y consejero en el Cabildo de Gran Canaria Daniel Reyes, además del alcalde de Telde, Juan Antonio Peña. Con lo cual, el efecto ha sido todavía más impactante, ya que la debacle electoral de NC se sustentó especialmente con el apoyo masivo de votantes a un alcalde joven en conexión directa y constante con la ciudadanía.
Este nuevo estilo de alcaldes, cuyo modelo principal han sido Teo Sosa en Gáldar y Óscar Hernández en Agüimes, es el que ha calado en Telde y la proyección de la opinión pública es que Primero Canarias junto a CIUCA van a obtener un apoyo popular extraordinario tanto a Teo Sosa como al propio Juan Antonio Peña. En este dilema, los electores y simpatizantes de NC tienen muy difícil mantener su lealtad a un partido anclado en la gerontocracia de su cúpula directiva y en el inmovilismo más recalcitrante.

