El fotógrafo estadounidense Spencer Tunick ha convertido el casco histórico de Vegueta en un lienzo viviente con cientos de voluntarios desnudos pintados de once colores, en una acción artística sin precedentes en Canarias.
El casco histórico de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria, amaneció este domingo convertido en un estudio fotográfico al aire libre. A las cinco de la madrugada, cientos de personas comenzaron a congregarse en la calle Herrería para participar en la intervención artística del fotógrafo neoyorquino Spencer Tunick, titulada 'Gran Spectrum'.
La acción, enmarcada en el festival Culture & Business Pride 2026, consistió en una coreografía de precisión en la que los participantes, completamente desnudos, se aplicaron maquillaje corporal en una paleta de once colores. Esta cifra de pigmentos, superior a la de anteriores intervenciones del artista, pretendía emular la diversidad de un 'jardín coralino submarino', según palabras del propio Tunick.
El fotógrafo, conocido mundialmente por sus instalaciones masivas de desnudos en espacios públicos, dirigió la escena mediante megafonía, ajustando cada ángulo y posición de los voluntarios para lograr la composición deseada. Para Tunick, este trabajo supuso un desafío artístico de primer nivel al tener que crear 'desde cero' en un entorno tan singular como el canario.
Durante el proceso de preparación, el artista ya había señalado que los participantes son su verdadero medio: 'Ellos son la pintura y el alma de la obra'. La intervención logró transformar la vulnerabilidad del desnudo en una imagen de poder colectivo y visibilidad para el colectivo LGTBIQA+.
La elección de Vegueta no fue casual. El barrio histórico, con su empedrado y la Catedral de Santa Ana como telón de fondo, ofreció un contraste único entre lo antiguo y lo contemporáneo. Los voluntarios, que llegaron desde distintos puntos de la isla, se mostraron emocionados por formar parte de una obra que quedará para la historia del arte en Canarias.
La organización del evento contó con un amplio dispositivo de seguridad y logística para garantizar el buen desarrollo de la sesión. Los participantes recibieron instrucciones precisas sobre los horarios y los puntos de encuentro, y se habilitaron espacios para el cambio de ropa y la aplicación del maquillaje.
La acción de Tunick en Las Palmas de Gran Canaria se suma a otras intervenciones realizadas por el artista en ciudades como Nueva York, Londres o Sídney, siempre con el cuerpo humano como elemento central. En esta ocasión, la obra busca también reivindicar la diversidad y la libertad de expresión en un contexto festivo y reivindicativo como el del Pride.
Para los asistentes, la experiencia fue intensa. 'Es una sensación de libertad total', comentó una de las participantes. 'Estar aquí, desnudo, rodeado de gente que comparte lo mismo, es algo que no se olvida'. La mayoría de los voluntarios aseguraron sentirse orgullosos de haber contribuido a una obra que, según ellos, 'pone a Canarias en el mapa del arte contemporáneo'.
La intervención de Spencer Tunick en Vegueta no solo ha dejado imágenes impactantes, sino que también ha generado un debate sobre los límites del arte y la aceptación social del desnudo. Las reacciones en redes sociales han sido mayoritariamente positivas, aunque no han faltado críticas de sectores más conservadores.
El festival Culture & Business Pride 2026, que acoge esta acción artística, continúa su programación con diversas actividades culturales y reivindicativas hasta finales de semana. La obra 'Gran Spectrum' quedará registrada en una serie de fotografías que se exhibirán próximamente en una galería de la capital grancanaria.
La participación masiva de voluntarios demuestra el interés de la ciudadanía por formar parte de proyectos artísticos de gran escala. Tunick, que ha trabajado en más de 100 instalaciones en todo el mundo, ha encontrado en Canarias un escenario propicio para su particular visión del arte.
Los organizadores ya han anunciado que, dada la buena acogida, no descartan repetir la experiencia en el futuro. Por ahora, las imágenes de cientos de cuerpos pintados de colores sobre el empedrado de Vegueta ya forman parte del imaginario colectivo de la isla.

