El articulista Oscar Izquierdo denuncia la falta de preparación y el afán de permanencia de muchos políticos, que anteponen su interés personal al bien común, generando desconfianza social.
El columnista Oscar Izquierdo ha publicado un duro análisis sobre la clase política actual, centrado en la realidad de las Islas Canarias. En su artículo, Izquierdo sostiene que muchos cargos públicos carecen de la formación necesaria para desempeñar sus funciones, lo que deriva en una gestión deficiente y en una desconexión con los problemas ciudadanos.
La falta de preparación y el oportunismo
Según Izquierdo, la mediocridad se ha instalado en las instituciones canarias. Señala que los políticos con menos capacidad son los que más daño hacen, ya que toman decisiones erráticas y prometen sin cumplir. Esta situación, afirma, genera una creciente desconfianza entre los ciudadanos, que ven cómo sus gobernantes se preocupan más por su propio beneficio que por el progreso colectivo.
El autor critica especialmente a aquellos que se aferran al cargo sin importar el coste personal o institucional. Considera que la prioridad de muchos es permanecer en el poder, recurriendo a pactos incoherentes y estrategias cuestionables.
“No necesitamos políticos que se agarren al sillón, sino administradores públicos éticos, capaces de marcharse cuando toca”, escribe Izquierdo.
El daño a la democracia canaria
Izquierdo advierte de que la desafección política crece cuando los ciudadanos perciben que sus representantes no están a la altura. En su opinión, la falta de altura intelectual y visión de futuro se traduce en oportunidades perdidas para las islas. Critica también el uso de las redes sociales para aparentar, con políticos que se fotografían en eventos para simular una actividad que no se corresponde con su gestión real.
El artículo incide en que la política se ha convertido en un ejercicio estéril, donde prima la improvisación y el interés personal. Izquierdo lamenta que muchos dirigentes no se rodeen de talento por miedo a ser descubiertos, y que su paso por las instituciones solo deje una estela de proyectos mal gestionados.
Un llamamiento a la ética
Para el autor, la solución pasa por recuperar la ética en la gestión pública. Canarias necesita administradores capaces de servir, no de servirse, afirma. Izquierdo reconoce que existen políticos ejemplares, pero son pocos. El articulista concluye que sin confianza, la democracia se debilita, y hace un llamamiento a los ciudadanos para que exijan responsabilidad a sus gobernantes.
Desde una perspectiva local, el análisis de Izquierdo resuena especialmente en un archipiélago donde la gestión de recursos limitados requiere eficacia y transparencia. Los lectores canarios pueden identificar en su crítica situaciones cotidianas de promesas incumplidas o proyectos paralizados, lo que refuerza la necesidad de un cambio en la cultura política.

