Las Palmas de Gran Canaria guarda historias sorprendentes tras sus fachadas. Desde el origen de sus coloridos riscos hasta la visita de Cristóbal Colón, la capital grancanaria revela su carácter auténtico.
Las casitas de colores que trepan por los riscos de San Juan, San Roque, San Nicolás, San José y San Francisco no nacieron de un plan estético. Su origen es mucho más práctico: las pintaban con los restos de las pinturas que se usaban para recubrir los cascos de los barcos en el puerto.
Esa es una de las cinco historias curiosas que la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria ofrece a quien la mira con ojos de vecino, no de turista. El colorido paisaje, hoy postal obligada para fotógrafos de medio mundo, surgió del aprovechamiento de los sobrantes navales.
El nombre original y la visita de Colón
Pocos saben que la capital grancanaria no se llamó siempre así. Su primer nombre fue 'El Real de las Tres Palmas', por las palmeras del campamento militar junto al barranco Guiniguada donde se asentaron los castellanos en 1478. No fue hasta 1940 cuando adoptó la denominación actual.
Cada junio, las Fiestas Fundacionales recuerdan aquel 24 de junio de 1478, cuando el capitán Juan Rejón fundó la ciudad. El barrio de Vegueta, declarado Conjunto Histórico-Artístico Nacional, fue el germen urbano que luego se extendió hacia Triana y los riscos.
El navegante Cristóbal Colón paró en Las Palmas durante su viaje a América para arreglar la carabela 'La Pinta'. Se alojó en la casa del Gobernador, hoy integrada en el Museo Casa de Colón.
Ese museo, de estilo colonial, divulga la relación histórica entre Canarias y el continente americano. Colón no fue el único ilustre que recaló en la ciudad, pero su paso dejó huella en uno de los centros culturales más visitados de la capital.
El puerto y el oficio del cambullonero
Las Palmas de Gran Canaria siempre ha mirado al mar. Por su ubicación, los vientos alisios soplan de este a oeste, y el puerto se construyó en esa dirección para facilitar la salida de los veleros y protegerlos del oleaje atlántico. Esa orientación se mantiene hoy: la ciudad mira al norte por la playa de Las Canteras y al este por el Puerto de Las Palmas.
Como ciudad portuaria, generó oficios singulares. El más curioso es el de cambullonero: personas que intercambiaban o prestaban servicios a los buques que llegaban. Trueques de artesanía o comida por relojes, radios o medicamentos eran habituales.
Los cambulloneros competían por llegar primero a los barcos con sus botes, y de esa velocidad nació el origen de la vela latina canaria, hoy un deporte y tradición muy arraigados en la capital.
Para el vecino de Las Palmas, estas historias no son solo anécdotas turísticas: explican por qué sus calles tienen ese color, por qué el puerto está donde está y por qué la vela latina es seña de identidad. Quien pasee por Vegueta o se siente en Las Canteras puede ahora mirar con otros ojos.
La próxima vez que un visitante pregunte por qué las casas de los riscos son tan alegres, ya sabe la respuesta: no fue diseño, fue reciclaje naval. Y quizá, con un poco de suerte, algún cambullonero moderno le cuente cómo se negocia en el puerto.
¿Por qué las casas de los riscos de Las Palmas son de colores?
Se pintaron con la pintura sobrante de los cascos de los barcos, un aprovechamiento práctico que hoy da una imagen característica a la ciudad.
¿Qué es un cambullonero?
Era una persona que intercambiaba o prestaba servicios a los barcos que llegaban al puerto, trueque que dio origen a la vela latina canaria.
¿Cuándo se fundó Las Palmas de Gran Canaria?
Fue fundada el 24 de junio de 1478 por el capitán Juan Rejón, y cada junio se celebran las Fiestas Fundacionales en su honor.

