La comunidad educativa despide a la fundadora del Canterbury School, que falleció el pasado viernes a los 92 años. Beryl Pritchard, Medalla de Oro de Canarias, creó un referente en la educación bilingüe que hoy acoge a más de 1.000 alumnos de 30 nacionalidades.
Beryl Pritchard, fundadora del Colegio Canterbury de Las Palmas de Gran Canaria, falleció el pasado viernes a los 92 años, según ha confirmado la comunidad educativa del centro. La británica, que llegó a la isla en los años 70, deja un legado imborrable en la enseñanza del inglés en Canarias.
De un jardín de infancia a tres sedes con más de 1.000 alumnos
Pritchard fundó en 1970 un pequeño jardín de infancia en la calle Juan XXIII, número 44, en el barrio de Ciudad Jardín de Las Palmas de Gran Canaria. Aquel germen creció hasta convertirse en el actual Canterbury School, que cuenta con tres sedes en Gran Canaria: dos en la capital (Infantil y Primaria-Secundaria-Bachillerato en San Lorenzo) y una en Maspalomas, donde ofrece Infantil y Primaria. Hoy estudian en sus aulas más de 1.000 alumnos de más de 30 nacionalidades.
La nonagenaria era viuda del comandante de aviación Francisco Javier García Muro y tenía tres hijos, algunos de los cuales continúan con el legado educativo. Sus restos fueron incinerados el pasado sábado en la intimidad familiar.
Reconocida con la Medalla de Oro de Canarias en 2019
La labor de Beryl Pritchard fue reconocida en 2019 con la Medalla de Oro del Gobierno de Canarias, la máxima distinción del archipiélago. El galardón valoró tanto su trayectoria profesional como el legado que deja para la sociedad canaria: la promoción del estudio del inglés en un momento en que la escuela pública española ofrecía una educación muy diferente.
Betty Burgues, presidenta del Club Inglés en Las Palmas de Gran Canaria y amiga personal de Pritchard, la recuerda como una mujer con una gran fortaleza y energía. "Tenía una visión muy particular de lo que debía ser la enseñanza", explica Burgues, quien conoció a Beryl hace más de cincuenta años. "No debió de ser fácil, en aquella época, dejar que una mujer gestionara un centro educativo. Debió contar con muchos obstáculos", añade.
Una mujer activa, esquiadora y con sentido del humor
Más allá de su faceta educativa, Pritchard era una mujer polifacética. "Era una magnífica esquiadora, incluso después de tener dos caderas nuevas", recuerda Burgues. El deporte, y en especial el baloncesto, fue una de las señas de identidad del centro, que cuenta con una academia y un club de basket del que han salido importantes figuras. Desde sus inicios, el Canterbury promovió el arte, la música, la literatura, los valores sociales y el espíritu de cooperación.
La presidenta del Club Inglés destaca que la fundadora tenía una personalidad "muy activa" y era una defensora a ultranza de aquello en lo que creía, pero sin perder su lado más cómico y divertido. "Era una mujer muy singular e interesante", resume.
El sistema educativo británico que implantó Pritchard tuvo éxito primero entre la comunidad inglesa residente en Gran Canaria y pronto también entre las familias canarias con poder adquisitivo. En aquellos años setenta, la escuela pública estaba masificada y muchos padres buscaban centros laicos que ofertaran estudios en inglés.
Con la marcha de Beryl Pritchard, el Colegio Canterbury pierde a su alma mater, pero su legado continúa en las aulas donde cada día estudian niños de decenas de nacionalidades. La comunidad educativa ya prepara un homenaje para cuando se reanuden las clases tras las vacaciones.

