Los hosteleros de la capital grancanaria aseguran que el Mundial de fútbol ha sido negativo para el sector, con una caída de la facturación cercana al 10%. La final, que se alargó hasta la madrugada, fue especialmente perjudicial.
La celebración del Mundial de fútbol, que concluyó con el triunfo de España ante Argentina, no ha sido un buen negocio para los bares y restaurantes de Las Palmas de Gran Canaria. Según la Asociación de Bares, Restaurantes y Ocio de Las Palmas, la recaudación durante el torneo ha sido baja, especialmente los fines de semana, cuando la facturación cayó de forma considerable.
Fermín Sánchez, presidente de la asociación, explica que el principal problema han sido los horarios de los partidos. “En la fase previa hubo partidos de España a las ocho de la tarde y otro a la una de la mañana”, señala. Esta dispersión horaria ha provocado que muchos clientes optaran por ver los encuentros en casa con amigos o familiares, en lugar de acudir a los establecimientos hosteleros.
El día de la final fue especialmente negativo. “Con la prórroga, fue un desastre, salvo en los lugares donde hubo concentraciones con pantallas, como Mesa y López o algunos centros comerciales”, afirma Sánchez. El partido acabó casi a la una de la madrugada, lo que impidió que los bares pudieran aprovechar el horario de mayor consumo, entre las diez y las doce de la noche. “Mucho peor que un domingo normal”, añade.
En términos globales, la facturación durante el Mundial ha caído alrededor de un 10% en la isla. Sánchez detalla que entre semana se notó un ligero incremento de ventas, pero los fines de semana, que suponen entre el 60% y el 70% de los ingresos semanales, se resintieron. “Ha sido totalmente descompensado”, lamenta.
El sector hostelero de la capital ya mira hacia el Mundial 2030, que se celebrará en España. Sánchez espera que la situación sea distinta, aunque lanza un mensaje de preocupación: “A ver quién llega con cómo están las cosas en la hostelería, con los impuestos, lo de las terrazas, el absentismo y todos los costes. El 90% son empresas familiares o microempresas”.
La realidad en el sur de la isla fue diferente, donde la afluencia de turistas, especialmente de países como Inglaterra o Alemania, mantuvo un mayor nivel de actividad en los bares y restaurantes de la zona. Sin embargo, en la capital, la tónica general ha sido de caída de ingresos.
Para los hosteleros, la clave está en los horarios. Los partidos en días laborables, a las ocho de la tarde, lograron atraer a algún público, pero los fines de semana, cuando el ocio se concentra en horarios de tarde-noche, los encuentros a altas horas de la madrugada disuadieron a la clientela. “Pensábamos que venderíamos entre las 10 y las 12 de la noche, pero el partido acabó casi a la 1 de la madrugada entre la prórroga y la celebración. En general, el Mundial ha sido negativo”, asevera Sánchez.
El presidente de la asociación también señala que, en los establecimientos con televisión, no se pudo ampliar el aforo, por lo que la facturación se mantuvo en niveles habituales o ligeramente superiores entre semana, pero insuficiente para compensar las pérdidas de los fines de semana. “Donde había televisión no hemos podido ampliar los aforos, así que en muchos casos se facturó más o menos lo habitual. Pero, en general, el público se quedó en casa”, concluye.

