La Torre del Conde, mandada construir entre 1445 y 1450 por Hernán Peraza el Viejo, es una de las pocas fortificaciones medievales que aún se conservan en Canarias. Hoy es el monumento más visitado de la capital gomera.
La Torre del Conde, en pleno centro de San Sebastián de La Gomera, es mucho más que una construcción de piedra. Es un testigo de casi seis siglos de historia que sigue en pie desafiando al tiempo. Mandada levantar por Hernán Peraza el Viejo entre 1445 y 1450, esta fortaleza de estilo gótico-militar es una de las pocas estructuras medievales que se conservan en el archipiélago canario.
Un baluarte defensivo en la conquista de La Gomera
La torre fue concebida como un punto de control y refugio para los señores de la isla durante los procesos de conquista y colonización. En aquellos años, los enfrentamientos entre los nuevos pobladores y los habitantes originarios de La Gomera eran constantes, y la fortaleza servía como bastión defensivo clave en la capital insular.
Con sus gruesos muros de mampostería y su planta cuadrada, la torre estaba preparada para resistir ataques. Su ubicación estratégica, cerca de la costa, permitía vigilar cualquier amenaza que llegara por mar, algo fundamental en una época de incursiones piratas y revueltas internas.
El refugio de Beatriz de Bobadilla en la rebelión de 1488
Uno de los episodios más dramáticos de la historia de la torre ocurrió en 1488, tras la muerte de Hernán Peraza el Joven. Durante el levantamiento de los gomeros, su viuda, Beatriz de Bobadilla, se refugió en la fortaleza junto a sus hijos y varios vecinos. Allí resistieron el asedio hasta que llegaron refuerzos desde Tenerife.
Aquel suceso convirtió a la Torre del Conde en un símbolo de resistencia y en un escenario clave del pasado insular. La historia de aquel refugio ha sido transmitida de generación en generación, y hoy es uno de los relatos que más atraen a los visitantes.
De polvorín a parque público: la torre hoy
Con el paso de los siglos, la torre perdió su función militar. En el siglo XVI, las nuevas fortalezas construidas en la isla para defenderse de los piratas dejaron obsoleta a la vieja torre. Durante años fue utilizada como almacén y polvorín, y sufrió varias restauraciones para evitar su deterioro.
Hoy, la Torre del Conde es el monumento más visitado de San Sebastián de La Gomera. Está rodeada por el parque que lleva su nombre, un espacio verde donde los vecinos pasean y los turistas hacen una pausa. La fortaleza se ha convertido en una parada obligada para quienes quieren conocer la historia de la isla.
El interior de la torre puede visitarse, y en él se pueden apreciar los detalles de una construcción que ha sobrevivido a casi seis siglos de cambios, conflictos y transformaciones. Desde lo alto de sus muros, la vista de la capital y el océano es impresionante.
Para los residentes de La Gomera, la torre es un orgullo. “Es nuestro patrimonio más antiguo”, comenta un vecino mientras pasea por el parque. “Cuando vienen amigos de fuera, lo primero que les enseñamos es la Torre del Conde”.
La fortaleza abre de martes a domingo, con entrada gratuita para los residentes canarios. Un plan perfecto para una mañana de sábado: visitar la torre, pasear por el parque y luego perderse por las calles empedradas de San Sebastián. Eso sí, mejor llevar calzado cómodo, que los adoquines no perdonan.
¿Cuándo se puede visitar la Torre del Conde?
La torre abre de martes a domingo, con horario de mañana y tarde. La entrada es gratuita para residentes canarios.
¿Cuánto cuesta la entrada a la Torre del Conde?
La entrada general cuesta 3 euros, pero los residentes en Canarias acceden gratis presentando el DNI.
¿Qué ver cerca de la Torre del Conde?
El parque que la rodea es ideal para pasear, y el casco histórico de San Sebastián de La Gomera está a pocos minutos andando.

