La Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Palma, fundada en 1776, ha sido galardonada con el IV Premio Bravo Murillo en un acto celebrado en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria.
La Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Palma (RSEAPLP), que este 2026 cumple 250 años de existencia, ha recibido el IV Premio Bravo Murillo, un reconocimiento otorgado por la Gaveta Económica a instituciones que han impulsado el progreso económico y social de Canarias. El galardón se entregó el jueves en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria, en un acto que congregó a representantes del ámbito político, empresarial y cultural del archipiélago.
La distinción llega en un momento simbólico para la entidad palmera, que ha visto reconocida su trayectoria de resistencia y voluntarismo. El premio se ha concedido de forma conjunta a las Reales Sociedades Económicas de Gran Canaria, La Palma y Tenerife, coincidiendo con el 250 aniversario de las dos primeras —la de Tenerife lo celebrará en 2027—.
Un reconocimiento a la supervivencia
El presidente de la RSEAPLP, Felipe Jorge Pais Pais, recogió el galardón acompañado del secretario, José María Catalá Robert, y de Elías Castro Feliciano. En su intervención, Pais Pais agradeció el premio y destacó el esfuerzo de quienes han mantenido viva la institución.
«Contra viento y marea, se ha conseguido sobrevivir gracias, sobre todo, al voluntarismo de muchas personas que han permanecido en el anonimato y a las que pretendemos darles visibilidad».El acto contó también con la presencia de los ganadores de ediciones anteriores: el Círculo de Empresarios de Gran Canaria, representado por su presidente Juan Ramírez Said; la Cátedra del REF, con su director Salvador Miranda Calderín; y Juan Miguel Sanjuán, presidente de Satocan. Antonio Salazar, director de la Gaveta Económica, fue el encargado de entregar el premio.
El futuro de la sociedad palmera
Pais Pais aprovechó la ocasión para esbozar los retos de la entidad de cara al futuro. La RSEAPLP, que ya ha ampliado su ámbito de actuación a toda la isla, busca ahora una sede estable y aumentar su base social entre dos colectivos clave: mujeres y jóvenes. «La idea de fondo es seguir apoyando las iniciativas que consideremos importantes para el progreso de La Palma, con distintas sensibilidades representadas», señaló el presidente. La sociedad, que ha estado a punto de desaparecer en varias ocasiones, pretende recuperar el papel dinamizador que tuvo en siglos pasados, adaptándose a los nuevos tiempos. Para los vecinos de La Palma, este premio supone un espaldarazo a una institución que forma parte del patrimonio cultural e intelectual de la isla, y que busca ahora conectar con las nuevas generaciones. El próximo paso será consolidar su sede y abrir las puertas a más socios, con el objetivo de que la entidad siga siendo un referente en el debate y la promoción del desarrollo insular.

