Un dron colisionó contra una de las torretas de vigilancia del Centro Penitenciario de Tahiche, en Lanzarote. El sindicato ACAIP denuncia la falta de medios para detectar estos vuelos.
El pasado jueves, alrededor de las 13.00 horas, un dron se estrelló contra una de las torretas de vigilancia del Centro Penitenciario de Tahiche, en Lanzarote, tras sobrevolar las instalaciones. El aparato cayó al suelo después del impacto, según ha denunciado la sección sindical de ACAIP en la prisión.
Un problema creciente en las prisiones canarias
El sindicato advierte de que el uso de drones para introducir objetos prohibidos en las prisiones constituye una amenaza creciente. Aunque este tipo de operaciones suele realizarse durante la noche para dificultar su detección, los dispositivos son cada vez más silenciosos y difíciles de localizar incluso por el sonido.
Entre los objetos que suelen transportar estos aparatos figuran sustancias estupefacientes como cocaína, heroína o hachís, además de teléfonos móviles de última generación. ACAIP asegura que la incautación de estos terminales ha aumentado de forma exponencial en los últimos meses.
La organización considera que esta situación compromete la seguridad del centro penitenciario y dificulta el cumplimiento del principal objetivo del sistema penitenciario: la reeducación y la reinserción social de las personas internas.
Riesgo añadido por la cercanía al aeropuerto
El sindicato subraya que la ubicación de la prisión de Tahiche, dentro del área de influencia y control del Aeropuerto César Manrique-Lanzarote, añade un riesgo para la seguridad aérea. La presencia de drones en ese espacio podría afectar al tráfico de aeronaves, un peligro que se suma al de la propia seguridad penitenciaria.
ACAIP recuerda que la vigilancia exterior del recinto corresponde a la Guardia Civil, mientras que la seguridad interior recae en los funcionarios de prisiones. Sin embargo, denuncia que ninguno de los dos servicios dispone actualmente de recursos tecnológicos o materiales específicos para detectar o neutralizar estos dispositivos.
Dependemos únicamente de la observación directa para hacer frente a este tipo de incidentes, lo que resulta insuficiente ante la sofisticación de los drones actuales, señalan desde el sindicato.
Para los vecinos de Tahiche y el resto de Lanzarote, este incidente pone de manifiesto una vulnerabilidad que trasciende los muros de la prisión. La falta de medios para interceptar drones no solo afecta a la seguridad del centro, sino que también genera inquietud en una zona próxima al aeropuerto, donde cualquier interferencia con el tráfico aéreo podría tener consecuencias graves.
De momento, no se ha informado de que el dron portara algún objeto prohibido, pero el suceso ha reabierto el debate sobre la necesidad de dotar a las prisiones canarias de sistemas antidrón. Mientras tanto, los funcionarios continúan alerta, confiando en su vista y oído para detectar lo que la tecnología ya no puede ocultar del todo.

