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Muere José Legrá, el Puma de Baracoa que conquistó Tenerife y La Gomera

Fallece José Legrá, dos veces campeón del mundo de boxeo, que tuvo una estrecha relación con Tenerife y La Gomera, donde entrenó y forjó amistades clave.

Gustavo SantanaGustavo Santana· · 3 min de lectura

José Legrá, dos veces campeón del mundo del peso pluma, falleció a los 83 años en Madrid. El Puma de Baracoa forjó un vínculo imborrable con las islas, donde entrenó, combatió y encontró amigos para toda la vida.

José Legrá, el legendario boxeador hispano-cubano que conquistó dos veces el título mundial del peso pluma, falleció en la madrugada del martes al miércoles en Madrid a los 83 años. Su muerte ha reavivado el recuerdo de su estrecha relación con Canarias, especialmente con Tenerife y La Gomera, donde pasó largas temporadas y forjó amistades clave para su carrera.

El idilio con Tenerife: nueve combates invicto en la Plaza de Toros

La conexión de Legrá con Tenerife comenzó el 31 de marzo de 1964, apenas unos días después de cumplir 21 años, cuando se enfrentó al grancanario Kid Tano en un combate que acabó en nulo. Aquella fue la primera de sus muchas visitas a la isla. En total, el Puma de Baracoa peleó en nueve ocasiones en la Plaza de Toros de Santa Cruz, hoy abandonada, y en todas ellas salió victorioso. Su último combate en el coso tinerfeño fue en 1970, y nunca conoció la derrota allí.

En la isla, Legrá no solo cosechó triunfos deportivos, sino que también cultivó amistades profundas. Una de las más significativas fue con Juan Albornoz, Sombrita, boxeador coetáneo suyo. Pero quizás la relación más determinante fue la que estableció con Álvaro Rodríguez López, hermano mayor de Heliodoro Rodríguez López, expresidente del CD Tenerife y que da nombre a su estadio. Álvaro se convirtió en una especie de mecenas para el cubano.

La Gomera, el refugio donde se forjó un campeón del mundo

Gracias a la familia Rodríguez López, Legrá encontró en La Gomera un lugar de entrenamiento idílico. En la localidad de Tecina (Alajeró), Álvaro poseía grandes terrenos y en su finca principal levantó un gimnasio para el boxeador. Allí, el Puma de Baracoa realizó varias concentraciones, entre ellas la que le preparó para asaltar el título mundial del peso pluma.

El 24 de julio de 1968, en Porthcawl (Gales), Legrá derrotó al local Howard Wistone por KO técnico en el quinto asalto, proclamándose campeón del mundo. Como muestra de agradecimiento al apoyo recibido en La Gomera, el boxeador lució sobre el ring una piña de plátanos enviada desde la isla. Un gesto que simbolizaba su vínculo con el archipiélago.

Negocios fallidos y una estafa en Santa Cruz

Fuera del ring, Legrá no tuvo la misma fortuna. Sus incursiones en los negocios, tanto inmobiliarios como en la venta de artículos deportivos con su marca Legrá Sport, acabaron en fracaso. En Tenerife, a principios de los 80, se asoció con un conocido para abrir un bar en la Rambla de Santa Cruz, a medio camino entre un pub y una whiskería. Legrá invirtió cinco millones de pesetas, pero su socio le estafó. «Mi socio no pagó ni una cafetera», lamentaba después.

A pesar de los reveses, el hispano-cubano nunca perdió el cariño por las islas. Tras su retirada, regresó en varias ocasiones para protagonizar exhibiciones e incluso apadrinó una escuela de boxeo en El Hierro, dejando huella en todo el archipiélago.

El legado de José Legrá, el Puma de Baracoa, permanecerá vivo en la memoria de los aficionados canarios al boxeo, que siempre recordarán su garra sobre el ring y su corazón generoso fuera de él.

Gustavo Santana

Escrito por

Gustavo Santana

Redactor

Estudió Periodismo en La Laguna entre partido y partido. Sufridor profesional de la UD Las Palmas, mete el motor donde puede y sigue creyendo que el VAR fue un error de guion; narra el deporte canario desde hace más de una década.