El Cabildo de Lanzarote y La Graciosa ha elaborado una nueva propuesta de Zonas de Aceleración para Renovables que limita la ocupación a menos de 200 hectáreas, frente a las más de 3.100 iniciales. La institución inicia ahora una ronda de reuniones con los siete ayuntamientos de la isla.
El Cabildo de Lanzarote y La Graciosa ha dado un paso decisivo para desbloquear el mapa de las energías renovables en la isla. Tras meses de polémica y la retirada de los primeros planos impulsados por el Gobierno de Canarias, la Corporación insular ha concluido la fase técnica de su propia propuesta de Zonas de Aceleración para Renovables (ZAR). El nuevo documento reduce drásticamente la superficie afectada: de las más de 3.100 hectáreas iniciales a menos de 200, lo que supone apenas el 0,25 % del territorio insular.
El presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, ha anunciado que la institución iniciará ahora una ronda de reuniones con los siete ayuntamientos de Lanzarote para recoger sus aportaciones antes de trasladar la propuesta definitiva al Ejecutivo autonómico. “Queremos que la transición energética se haga desde el consenso, con planificación y respetando la singularidad de nuestra isla”, ha afirmado Betancort, quien ha insistido en que el nuevo modelo debe concentrar las instalaciones en espacios donde generen el menor impacto posible y que reviertan en beneficio de la ciudadanía.
El consejero de Energía, Miguel Ángel Jiménez, ha detallado que la propuesta del Cabildo apuesta por priorizar terrenos públicos, cubiertas de edificios, aparcamientos e infraestructuras ya transformadas. Entre las actuaciones concretas figura un parque fotovoltaico en el entorno del centro penitenciario de Tahíche, cuya producción se destinará principalmente al ciclo integral del agua, con el objetivo de avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética.
La elaboración de este documento forma parte de la nueva etapa abierta después de que el Gobierno de Canarias retirara la cartografía inicial de las ZAR. Aquella delimitación, que preveía la implantación de instalaciones renovables sobre más de 3.100 hectáreas, provocó un amplio rechazo institucional y social en Lanzarote, y dio paso a un proceso de revisión para redefinir las zonas con criterios de mayor protección territorial y ambiental.
El Cabildo defiende que el nuevo modelo debe compatibilizar el desarrollo de las energías renovables con la protección del paisaje, la actividad agrícola y los valores ambientales que caracterizan a Lanzarote y La Graciosa. La reducción de la superficie ocupada es una de las principales novedades, ya que pasa de más de 3.100 hectáreas a menos de 200, una disminución de aproximadamente el 94 %.
Con la ronda de reuniones con los ayuntamientos, el Cabildo afronta la fase final de un proceso que busca cerrar un nuevo mapa consensuado. Una vez recogidas las aportaciones municipales, la propuesta se elevará al Gobierno de Canarias para su aprobación definitiva. El objetivo es que el nuevo modelo de ZAR nazca del acuerdo entre administraciones y evite el enfrentamiento vivido en la primera fase.
Para los vecinos de Lanzarote, la reducción de las ZAR supone una menor afección al paisaje y al territorio, aunque el Cabildo advierte de que el despliegue renovable es necesario para avanzar en la transición energética. La apuesta por espacios ya transformados, como cubiertas y aparcamientos, busca minimizar el impacto visual y ambiental, al tiempo que se genera un retorno social, como en el caso del parque fotovoltaico de Tahíche, que contribuirá a la autosuficiencia del ciclo del agua.

